Los búfalos cafres representan el atributo del mayor poder y jefatura para los Hadza, una pequeña tribu nómada del norte de Tanzania. Sin embargo, los Hadza sufren en estos momentos un fuerte choque cultural en un territorio cada vez más invadido por los rebaños de vacas de sus vecinos, los pastores Datoga. Esta región de Eyasi, donde se confronta el mundo del búfalo y el de la vaca, vive una situación calamitosa (sequía y enfermedades), que tratan de paliar dos misioneros españoles que han fundado un pueblo a orillas de un remoto lago salobre.